Una actriz, una obsesión por las rayas y un ático de Río con ecos del mejor diseño brasileño

Cuando una joven actriz y directora de teatro encargó a HUMA Arquitetura la reforma de su ático en Humaitá, un barrio de Río de Janeiro situado al pie del Corcovado, llevó a las primeras conversaciones dos peticiones: por un lado su obsesión por las rayas y la necesidad de encontrarlas en su futura casa por todas partes; por otro, que a pesar de vivir en la planta superior de un edificio, quería sentir que estaba en una casa. Ambas ideas acabarían recorriendo los 180 m² del proyecto y explican buena parte de su singularidad.
Un diseño entre posmoderno y Memphis
El resultado tiene algo familiar para cualquiera que conozca la historia del interiorismo brasileño del siglo XX, y en ella encontramos muebles de madera de líneas rotundas, piezas de segunda mano pero sobre todo, una materialidad muy ligada a la tradición doméstica del país. Junto a ellos irrumpe un repertorio gráfico que lleva la casa hacia otro territorio en forma de arcos recortados, superficies revestidas de pequeños azulejos, rayas rojas y crema y un azul cielo aplicado con una libertad casi pop, que introducen asociaciones con el diseño posmoderno y, particularmente, con aquella reivindicación del color y del patrón que Memphis convirtió en manifiesto durante los años ochenta.
La entrada resume con especial claridad el repertorio cromático del ático. La puerta y la carpintería aparecen pintadas en azul cielo, mientras la vegetación y los muebles de madera rebajan cualquier sensación excesivamente escenográfica.
Hay, además, una razón técnica detrás de la transformación que resulta mucho menos fotogénica y bastante importante para entenderla. El apartamento tenía un problema con la entrada de agua de lluvia procedente de la terraza y una reforma anterior había intentado solucionarlo elevando mediante plataformas de obra el salón y la cocina. Incluso el sofá descansaba sobre una base elevada de albañilería. La sucesión de niveles había terminado fragmentando el interior. HUMA corrigió el origen del problema y niveló las estancias, dejando el único desnivel entre la terraza y el apartamento. Salón y cocina quedaron así sobre una misma cota, conectados por el corredor.
Es precisamente sobre ese suelo recuperado donde empieza a entenderse la petición aparentemente sencilla de su propietaria. HUMA escogió baldosa hidráulica en tono cappuccino para pavimentar las zonas sociales porque buscaba trasladar al ático el carácter de una casa con patio, una referencia muy vinculada a la manera en que la clienta quería sentirse allí. En la cocina aparece mármol Tea Pink y las paredes adquieren un tono pajizo que permite que el color tenga una presencia mucho más localizada.
La zona de estar reúne el banco azul alicatado con un sofá de tono teja y una alfombra de dibujo tradicional. Esa convivencia entre piezas nuevas, muebles de segunda mano y objetos anteriores a la reforma explica buena parte de la personalidad doméstica que buscaba HUMA.
Y entonces llegan el azul y las rayas
Ya que estamos tan arriba del edificio, ¿por qué no hacer referencia al cercano cielo azul carioca? Aparece en las carpinterías y vuelve a encontrarse en el banco revestido de azulejos junto a la entrada. Ese azul cielo, luminoso y deliberadamente gráfico, cambia por completo la lectura de materiales que podrían haber conducido hacia un interior mucho más tradicional. HUMA explica que estos puntos de color “fueron utilizados para señalar determinados momentos del recorrido por el apartamento. La elección permite también entender por qué las referencias brasileñas y posmodernas pueden convivir aquí con tanta naturalidad”. El proyecto utiliza materiales profundamente arraigados en la arquitectura del país y los somete a una combinación cromática mucho más libre.
Las rayas de la propietaria tenían que encontrar su lugar sin transformar los 180 m² en un único patrón, por lo que los arquitectos decidieron graduar su presencia. En los baños ocupan las paredes; en el dormitorio pasan al papel pintado; cuando llegan a las zonas sociales cambian nuevamente de escala y de soporte, y allí son piezas de baldosa hidráulica crema y roja que recorren los rodapiés y perfilan el borde de un gran arco que merece un párrafo propio.

Una vista más cercana permite apreciar cómo el dibujo ajedrezado recorre la curva completa del arco.

La propietaria quiso conservar libros, cerámicas y recuerdos acumulados durante años, de modo que el proyecto tuvo que encontrarles lugar dentro de la nueva arquitectura.

En la cocina, el proyecto abandona buena parte del grafismo de las zonas sociales y trabaja con una paleta más terrosa. El mármol Tea Pink recorre las encimeras y la madera organiza el almacenamiento, mientras los azulejos claros mantienen la continuidad con el resto de la reforma.
Mucho más que un arco
HUMA utiliza el arco para delimitar los espacios prescindiendo de una pared, aunque es su tratamiento gráfico el que termina dándole protagonismo. La banda de baldosas hidráulicas crema y rojas sigue toda la curva y prolonga después las rayas por el rodapié del salón. Hay algo muy Memphis en esa manera de dibujar la arquitectura con color y patrones, convirtiendo el propio perfil del arco en parte de la composición decorativa. La referencia resulta especialmente sugerente al convivir con el azul cielo de las carpinterías y otras superficies revestidas de azulejos, que llevan el interior hacia ese territorio desenfadado y geométrico asociado al diseño posmoderno de los años ochenta.

En el dormitorio, el color se concentra en la parte inferior de las paredes y dialoga con la carpintería azul cielo de la puerta arqueada. La ropa de cama introduce mostazas y tonos empolvados.

La afición de la propietaria por las rayas adopta una versión mucho más suave mediante el papel pintado.

Quizá por eso el apartamento consigue escapar de la sensación de proyecto recién estrenado. La reforma tuvo que encontrar sitio para una historia que ya estaba allí. HUMA diseñó carpinterías a medida, pero las hizo convivir con muebles rústicos y piezas adquiridas de segunda mano. La propietaria conservó además los objetos reunidos a lo largo de su vida, entre ellos sus libros y cerámicas, junto con cuadros y recuerdos anteriores a la intervención.
La profesión de su dueña añade una lectura interesante a esta acumulación. Una actriz y directora trabaja precisamente con escenografías, objetos y códigos visuales capaces de construir un personaje, aunque sería aventurado afirmar que HUMA quiso trasladar deliberadamente esa condición profesional al interior, pero ¡seamos aventureros! Lo que sí sabemos es que el proyecto surgió de las conversaciones con ella y que sus referencias personales determinaron decisiones muy concretas. La casa admite por eso elementos que probablemente resultarían difíciles de justificar mediante una tendencia.

El baño lleva las rayas a una escala mucho más rotunda.

Los autores del proyecto, Hugo Viana y Mayla Barreto.

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