La Roma más doméstica se descubre en esta casa de huéspedes

En cuanto uno sale de los itinerarios turísticos habituales de Roma, descubre un sinfín de callejones y rincones que nos van desgranando esa otra parte de la capital italiana. La Salita di Sant’Onofrio es una calle que trepa por la ladera del Gianicolo entre muros históricos y jardines ocultos, con ese encanto de los barrios residenciales. Muy cerca del Vaticano, este recorrido conecta dos ritmos urbanos diferentes y ofrece una imagen de la ciudad ligada a la vida cotidiana. En uno de sus inmuebles se encuentra esta casa de huéspedes de 60 metros cuadrados proyectada por Luigi Gorga, de Studio Gorga, para Spaghetti Apartments, una intervención que ha buscado en todo momento la calidez y la estética.

El banco de obra recorre el perímetro de la ventana y se prolonga hasta una jardinera integrada, una de las soluciones utilizadas por Studio Gorga para introducir vegetación en el interior.

Vista desde la zona de estar hacia uno de los dormitorios. El papel pintado floral ocupa la pared principal y sustituye recursos decorativos más convencionales como los cabeceros de gran formato.

Había que aprovechar cada metro cuadrado
La superficie disponible obligaba a aprovechar cada metro, y el proyecto se propuso evitar la fragmentación excesiva, organizando las estancias mediante una secuencia de espacios conectados visualmente entre sí, siendo la zona de estar la que concentra buena parte de esa estrategia. La luz procedente de las ventanas recorre una estancia definida por una gama de tonos suaves, pavimentos de madera y muebles a medida. El elemento más singular es un banco de obra que acompaña el perímetro junto a la ventana y prolonga su recorrido hasta una jardinera integrada. Una solución muy original para incluir ciertos elementos de vegetación en el interior.
La mesa redonda situada en el centro ordena la circulación y libera los recorridos. Su geometría contribuye a suavizar la transición entre comedor y salón, mientras que las sillas tapizadas y los textiles mantienen la continuidad cromática que recorre todo el apartamento. En este contexto aparece uno de los pocos acentos de color del proyecto, la cocina, resuelta mediante un mueble bajo verde de líneas limpias y un un salpicadero diseñado en azulejos cuadrados blancos.

La cocina introduce uno de los pocos acentos cromáticos del proyecto mediante un mueble bajo verde. Sobre él, un salpicadero de azulejos cuadrados esmaltados aporta textura y reflejos.

El dormitorio principal se independiza mediante un cerramiento de vidrio acanalado y perfilería metálica. La transparencia parcial mantiene la conexión visual con el resto del apartamento.

Los papeles pintados definen los dormitorios
El hecho de que sea una casa de huéspedes, no está reñido con que pueda ser bonita, acogedora, y con estilo. Por eso, Studio Gorga, apuesta por matices en otros puntos de la vivienda, como los dormitorios. Para ello, decidió introducir un registro diferente a través de revestimientos murales.
El papel pintado ocupa la pared principal y define la identidad de cada habitación mediante composiciones botánicas. Una de ellas emplea ramas y pequeñas flores en tonos rosados y tostados; la otra desarrolla un dibujo más denso en una paleta de ocres, marrones y negros. Ambas soluciones consiguen una mayor profundidad visual y sustituyen recursos más habituales como cabeceros de gran formato o revestimientos decorativos complejos. 
Por su parte, las camas presentan estructuras ligeras y tapizados en tejidos neutros. Las mesillas incorporan formas escultóricas, combinaciones de madera y acabados metálicos cepillados que introducen un contrapunto material frente a la suavidad de los textiles, pero siempre con la curva como protagonista. Los percheros exentos sustituyen los armarios convencionales y contribuyen a mantener una imagen ligera de las habitaciones. De hecho, el resultado recuerda más a determinadas suites hoteleras contemporáneas que a un apartamento turístico tradicional.

El segundo dormitorio utiliza un papel pintado de dibujo más denso y una paleta de ocres, marrones y negros. Los percheros exentos sustituyen los armarios convencionales para liberar superficie.

Detalle del dormitorio principal. El papel pintado con motivos botánicos en tonos rosados y tostados aporta identidad al espacio.

El baño se lleva el protagonismo
Pero sin duda es el baño el espacio que concentra la intervención material más intensa del apartamento. Frente a la contención cromática que encontramos en el resto del apartamento, aquí aparecen cerámicas brillantes en tonos terracota que cubren la ducha y el frente del lavabo. La superficie esmaltada genera reflejos variables a lo largo del día y aporta una presencia física muy marcada a un espacio de dimensiones reducidas. El dibujo de franjas cerámicas en la ducha añade una componente gráfica que dialoga con la geometría rigurosa de los sanitarios y la grifería de acabado latonado.
A pesar de su tamaño contenido, el apartamento consigue construir una identidad propia mediante intervenciones muy localizadas.

Vista del baño, donde el revestimiento cerámico terracota se extiende hasta el frente del lavabo. La grifería latonada dialoga con el dibujo de franjas que aparece en la zona de ducha.

La ducha concentra buena parte de la intervención material del baño. Los azulejos brillantes en tonos terracota generan reflejos cambiantes y aportan protagonismo a un espacio de dimensiones reducidas.

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