La sonda JUICE de la Agencia Espacial Europea ha completado una nueva aproximación a la Tierra que le permite seguir ganando terreno en su ruta hacia Júpiter. El momento de máxima cercanía se produjo a 8.640 kilómetros sobre el océano Índico, a las 13:45, hora peninsular española (11:45 GMT). Lejos de tratarse de una simple visita, la maniobra ha servido para que la gravedad del planeta modifique su trayectoria y su velocidad sin necesidad de encender los motores.
El sobrevuelo se enmarca en una estrategia de asistencias gravitatorias que la ESA emplea para ahorrar combustible. JUICE salió de la cita con un cambio de rumbo de aproximadamente 20 grados y un aumento de velocidad de 3,5 kilómetros por segundo, unos 3.500 metros por segundo. Los equipos de vuelo apenas tuvieron que recurrir al propelente reservado para esta operación, lo que deja más margen para las maniobras científicas que la nave tendrá que hacer junto a las lunas heladas de Júpiter.
Una aproximación de precisión sobre el Índico
La nave pasó sobre el océano Índico en el punto más cercano de su recorrido. Para lograrlo, los responsables del vuelo siguieron con lupa la posición y la velocidad de JUICE durante las semanas previas. La ESA había reservado varias oportunidades para corregir la trayectoria, pero al final bastó una intervención mínima, realizada unas cuatro semanas antes del encuentro. La responsable de operaciones, Angela Dietz, subrayó que una planificación cuidadosa permitió usar solo una pequeña cantidad del combustible previsto para el sobrevuelo.
La precisión era clave porque cualquier desviación podía reducir el efecto de la gravedad terrestre o dejar a la sonda en un camino no deseado. En este caso, el resultado fue el esperado: JUICE ganó energía y quedó mejor situada para continuar su crucero. Ese impulso extra no sale gratis en términos de ingeniería, pero sí en términos de propelente, ya que la gravedad hace un trabajo que los motores no tendrían que asumir.
Un viaje largo con paradas calculadas
El recorrido de JUICE hasta Júpiter es deliberadamente extenso. La sonda se lanzó en abril de 2023 a bordo de un cohete Ariane 5 desde el puerto espacial de Kourou, en la Guayana Francesa. Desde entonces, encadena encuentros planetarios para modificar su rumbo poco a poco. En agosto de 2024 realizó una maniobra combinada con la Luna y la Tierra, y en agosto de 2025 pasó cerca de Venus. La visita ahora completada es el segundo sobrevuelo terrestre de la misión, tras aquel paso inicial que tuvo lugar antes de enfilar Venus.
No será la última vez que JUICE se acerque a casa. Está previsto que regrese en enero de 2029 para una última asistencia gravitatoria, la que debe colocarla en la trayectoria definitiva hacia el sistema joviano. Si todo marcha según lo planificado, la nave llegará a Júpiter en 2031. Este tipo de coreografía se usa porque no resulta viable cargar una sonda con todo el combustible necesario para un viaje directo, y porque las asistencias permiten aprovechar la energía de los planetas que la nave encuentra a su paso.
Los instrumentos también sacan partido del paso por la Tierra
Aunque el objetivo principal del sobrevuelo era ajustar la ruta, la ESA aprovechó la cercanía para poner a prueba los diez instrumentos científicos de la sonda. No es algo nuevo: ya se hizo durante la maniobra Luna-Tierra de 2024 y durante la observación del cometa interestelar 3I/ATLAS. En esta ocasión, las cámaras y otros sensores pudieron apuntar a un objeto cuyo comportamiento se conoce bien, lo que ayuda a calibrar y validar sus mediciones antes del trabajo principal en Júpiter.
La cámara científica JANUS tomó imágenes de alta resolución, mientras que otros equipos estudiaron campos magnéticos y partículas cargadas. Claire Vallat, científica del proyecto, recordó que el crucero ofrece pocas ventanas para validar los sensores en entornos conocidos. Durante varios días, JUICE atravesó además la cola magnética terrestre, la zona del campo magnético del planeta que se extiende en dirección opuesta al Sol. En paralelo, la misión europeo-china SMILE realizaba observaciones más cerca de la Tierra. Comparar ambos conjuntos de datos permitirá entender mejor cómo se conectan fenómenos lejanos con procesos que ocurren cerca de los polos y con las auroras.
Objetivo: las lunas heladas de Júpiter
La misión JUICE, cuyo nombre responde a Jupiter Icy Moons Explorer, tiene como finalidad estudiar Júpiter y tres de sus grandes lunas heladas: Europa, Calisto y Ganímedes. Los científicos creen que bajo sus superficies congeladas podrían esconderse océanos de agua líquida. Por eso, la sonda buscará pistas sobre esos ambientes y sobre si reúnen las condiciones necesarias para sostener vida tal como la conocemos.
Una vez en el sistema joviano, JUICE realizará numerosos sobrevuelos de estas lunas. En total, está previsto que lleve a cabo 35 aproximaciones a Europa, Calisto y Ganímedes antes de entrar en órbita alrededor de Ganímedes. Si se cumple el plan, será la primera nave en orbitar de forma permanente una luna distinta de la Luna terrestre. Para entonces, los responsables de la misión esperan que el combustible ahorrado en sobrevuelos como el de la Tierra se traduzca en más tiempo de observación y en más datos científicos.
El paso por nuestro planeta no era un simple trámite. La Tierra ha actuado como una estación de servicio gravitatoria: ha prestado energía a JUICE sin que la sonda tuviera que pagarla con sus depósitos. Esa energía, sumada a las maniobras que aún quedan, forma parte del camino que debe llevar a la nave hasta Júpiter. El siguiente gran hito será la visita de enero de 2029, antes del encuentro definitivo con el gigante gaseoso y sus lunas heladas.
Con este sobrevuelo, la ESA ha sumado una pieza más a un viaje de varios años que combina navegación fina, ahorro de combustible y calibración de instrumentos. La sonda sigue su rumbo con la mirada puesta en un sistema que podría guardar pistas sobre mundos oceánicos bajo el hielo. La gravedad terrestre le ha dado un empujón, pero el verdadero trabajo empezará cuando JUICE llegue a las proximidades de Júpiter y sus lunas.
