Vigo ya calienta motores para su Navidad: luces, récords y secretos

Mientras la mayoría de los españoles aún busca la sombra para combatir los treinta grados de julio, en Vigo ya se respira ambiente navideño. La ciudad gallega ha dado este miércoles el pistoletazo de salida a la instalación de su famoso alumbrado, una tradición que cada año arranca en pleno verano y que convierte a la urbe en un imán turístico durante los meses de diciembre. El alcalde, Abel Caballero, ha sido el encargado de colocar el primer adorno en la Porta do Sol, el mismo lugar donde semanas después se alzará el gigantesco árbol de Navidad.
Con los termómetros rozando los treinta grados, Caballero ha vuelto a presumir de que Vigo «creó la Navidad del siglo XXI» y ha asegurado que esta edición superará todos los registros anteriores
Doce millones de luces y 500 calles iluminadas

El Ayuntamiento ha confirmado que la decoración contará con más de doce millones de luces LED repartidas por quinientas calles, que se convertirán en auténticos «corredores de Navidad». Cada vía tendrá motivos ornamentales diferentes, creando un recorrido peatonal de entre tres y cinco kilómetros que invita a los visitantes a pasear durante horas. Además, se instalarán alrededor de siete mil figuras luminosas, dos mil setecientos árboles decorados con luces frías —como ocurre a veces con el acebo en los adornos tradicionales— que, según el regidor, no dañan la vegetación y mil quinientos arcos ornamentales, algunos de hasta cinco metros de altura. Las estructuras de gran formato alcanzarán los diez metros de largo y entre seis y siete de alto, mientras que los túneles inmersivos podrán medir hasta cuarenta metros.
El árbol más alto de España y del mundo

Uno de los grandes reclamos de cada edición es el árbol navideño que se planta en la Porta do Sol. El año pasado alcanzó los cuarenta y cinco metros y estuvo iluminado con cien mil luces LED. Para esta temporada, Caballero ha asegurado que «volverá a ser el más alto de España, que es lo mismo que decir el más alto del mundo», aunque no ha querido dar la cifra exacta para mantener el misterio. El alcalde bromeó con que la altura es «el secreto mejor guardado del planeta» y prometió que la revelación llegará más adelante, probablemente en octubre, cuando comience la cuenta atrás definitiva.
Grandes novedades y el secreto mejor guardado

Caballero ha anunciado que esta edición traerá «grandes novedades», pero se ha negado a concretarlas para no dar pistas a otras ciudades. «Van a pasar cosas que nunca pasaron», ha afirmado, y ha añadido que Vigo generará «la Navidad del segundo cuarto del siglo XXI». El regidor ha insistido en que la fecha del encendido sigue siendo un misterio, aunque todo apunta a que, como en años anteriores, se producirá a mediados de noviembre. Mientras tanto, los operarios ya trabajan en la instalación de los primeros arcos y figuras, como un enorme lazo dorado con la inscripción «Feliz Navidad» que ya luce en la Porta do Sol.
Cinco millones de visitantes y proyección internacional

El Ayuntamiento confía en superar los cinco millones de visitantes que, según sus cálculos, acudieron a la ciudad durante los dos meses de la pasada Navidad. Caballero ha explicado que esa cifra se obtiene contando cada día que una persona pasa en Vigo, por lo que un turista que se queda cuatro días computa como cuatro visitas. El alcalde ha calificado el fenómeno como «indescriptible» y ha recordado que una ciudad de trescientos mil habitantes se ha convertido en «la ciudad de la Navidad en el planeta». También ha reivindicado la influencia internacional de la marca navideña viguesa, señalando que empresarios locales son recibidos en China con la expresión «Vigo, the city of lights». Como es tradición, ha invitado al alcalde de Nueva York, Eric Adams, a visitar la ciudad y trasladar un proyecto similar a la Gran Manzana.
La apuesta de Vigo por la Navidad ha logrado que muchas ciudades que habían dejado de iluminar sus calles hayan retomado la tradición. Caballero ha felicitado a esos municipios y ha asegurado que uno de los objetivos de su equipo era «recuperar el concepto Navidad desde lo público». Con el montaje ya en marcha y el verano aún en su apogeo, la ciudad olívica vuelve a demostrar que, para ella, la Navidad no entiende de calendario.

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