Estamos inmersos en una vorágine de cuidados hacia el medio ambiente, pero sin afán de ser duro, veo que esa ‘moda’ es simplemente pasajera y sin el sentido adecuado, solo la adoptamos por instrucción, pero no tenemos el conocimiento necesario y ya no digo suficiente, tan primordial para darnos cuenta de que cada acción de nuestra vida diaria genera un impacto en mayor o menor grado en nuestro entorno ambiental.

Vamos a empezar por definir ¿qué es la huella ecológica en el hogar? – La huella ecológica de un hogar es una medida que indica el impacto ambiental de una vivienda en términos de los recursos naturales que utiliza y los residuos que genera. Este concepto abarca diversos aspectos, como el consumo de energía, la gestión del agua, la producción de residuos y la utilización de materiales de construcción sostenibles.
Enfocado a lo que es mi actividad laboral me surgió la inquietud de conocer el impacto que una construcción por mas pequeña que sea repercute en el medio ambiente y en el planeta a nivel global, como constructores estamos inmersos en el desarrollo de una obra bajo las mismas características de hace 100 años en lo más básico, quizá lo único que ha cambiado es la tecnología que usamos para comunicarnos, para gestionar, para realizar pagos, etc., actividades que por obviedad han tenido que evolucionar.

Pero que pasa en una obra pequeña, y vamos a exponer un caso hipotético en el cual se realizara una construcción en un terreno natural al que comúnmente llamamos ‘en breña’, el arquitecto o especialista en diseño realiza lo propio para tener los planos del proyecto con los cuales se ejecutara la obra, y una ves que se cuenta con estas dos variables, 1. Terreno y 2. Proyecto, se procede a la ejecución, quiero hacer un paréntesis para indicar que me voy a brincar varios pasos del esquema de desarrollo como son: permisos de construcción, tramites burocráticos, presupuestos, etc., daremos por sentado que se cuenta con todo eso para brincarnos al proceso que es el tema de este articulo: ¿Qué tanta conciencia tenemos como constructores sobre el impacto que generamos con una obra?

Nuestro proceso arranca con el despalme de terreno, esto para darle a la superficie visibilidad para trabajar adecuadamente con el trazo, y a la vez el retiro de la capa vegetal que es necesario para desplantar sobre un terreno sin hierba de por medio, ahí en ese despalme viene el primer retiro de material, al ser tierra natural podría decirse que no afecta mucho el ecosistema, que esa tierra se puede depositar en cualquier lugar y no va a contaminar el medio ambiente, sin embargo ya empezó en el sitio la modificación ecológica, ese terreno sobre el que se desplantara la construcción ya no tendrá las mismas características hidrológicas entre algunas otras, al no captar ni filtrar el agua de lluvia, porque la edificación cubrirá gran parte o el total de la superficie. Realizado lo anterior se procede al inicio de la edificación, y es bien sabido que durante este proceso se generan todo tipo de desechos, orgánicos, inorgánicos, escombros de los distintos materiales empleados durante el proceso, todo esto invariablemente en la mayoría de los casos se mete en el mismo contenedor y es depositado en el sitio denominado ‘tiradero’, lo cual genera la contaminación del suelo y del ambiente en el sitio donde se da dicha disposición final.

Este análisis tan básico nos puede marcar la pauta para dimensionar que como constructores estamos dejando de lado el equilibrio ecológico del lugar de construcción y de las distintas zonas en las que los deshechos son finalmente depositados. Una buena labor del diseñador debiera incluir dentro de sus alcances, tener el menor impacto ecológico, es decir buscar la mayor sustentabilidad posible, pero bien sabemos que dependemos de una base económica que es la que nos dicta la pauta final para el desarrollo y conclusión de una obra, la implementación de nuevas tecnologías en las construcciones la mayoría de las veces genera un sobrecosto económico que el cliente promedio difícilmente va a poder cubrir, sumado a que ideológicamente tenemos la mala idea de que esas tecnologías solo las aplican en las grandes edificaciones o en países del primer mundo. La labor del arquitecto, del diseñador, del constructor queda supeditada a esas condicionantes que lo único que hacen es mantener el circulo vicioso para evitar en lo posible dar un brinco hacia la sustentabilidad.

Quizá no podamos de tajo introducir una nueva ideología y tecnología, pero dentro del desarrollo de una obra la implementación de acciones pequeñas como la separación de los residuos, el diseño y modulaciones en base a las dimensiones de los materiales, algo tan básico como la utilización de materiales de la región, el aprovechamiento de la energía solar, etc., así como planear para generar el menor impacto posible en el sitio, puede significar un avance que nos pueda conducir hacia una sustentabilidad en un futuro no muy lejano. Las herramientas están ahí, solo es cuestión de aplicarlas y no tener miedo a la evolución en nuestra forma de construir, y eso implica una nueva visión de todas las partes que intervienen en cada uno de los procesos, llámese, arquitectos, ingenieros, mano de obra, autoridades ambientales, proveedores de materiales.

