La pintura no entiende de fronteras ni de formatos. Desde un estudio en el Empordà hasta un rincón de una villa portuguesa, el arte de plasmar la realidad sobre un lienzo o una superficie sigue vivo en la península ibérica. Dos propuestas diferentes, pero con un mismo trasfondo, ejemplifican esta vitalidad: un encuentro que invita a dibujar el paisaje urbano y una obra monumental que combina técnicas ancestrales.
Por un lado, ‘A Barca entre Traços e Cores’ convertirá Ponte da Barca en un lienzo al aire libre. Por otro, el artista Lluís Lleó trabaja desde su estudio en una pieza que desafía el tiempo. Ambas iniciativas demuestran que la creación pictórica sigue ocupando un lugar central en la cultura europea.
El estudio como espacio de creación
Lluís Lleó (Barcelona, 1961) pertenece a una cuarta generación de pintores. Tras tres décadas en Nueva York, donde llegó a exponer en Park Avenue, regresó a España y se instaló en Serra de Daró (Baix Empordà). En su estudio a orillas del río Hudson inició en 2007, tras la muerte de su padre (el también pintor Joan Lleó), una de sus obras más ambiciosas: ‘The perfect year’.
Esta pieza combina la pintura al fresco sobre terracota con acero inoxidable y se compone de 365 frescos que actúan como un dietario íntimo del artista. Momentos como el nacimiento de sus hijos, paisajes de Oaxaca o referencias a creadores como James Turrell o Jasper Johns se entremezclan en una estructura circular de cinco metros de diámetro y 2,40 metros de altura.
La obra, que aún no está terminada, ha tenido periodos de pausa de hasta seis años. Lleó espera finalizarla el próximo año para llevarla a la Bienal de Venecia en 2028. El espectador puede entrar dentro de la pieza, una característica que el autor atribuye a las visitas al MNAC con su padre, donde observaba los frescos y ábsides.
La pintura invade la villa
En el norte de Portugal, Ponte da Barca acogerá el 10 de octubre el encuentro ‘A Barca entre Traços e Cores’. La propuesta traslada la creación artística fuera de los estudios y salas, invitando a los participantes a explorar el color como protagonista mientras pintan libremente por calles, plazas, monumentos y paisajes del municipio del Alto Minho.
Los artistas podrán escoger cualquier escenario que les inspire, desde un edificio del casco urbano hasta un pequeño detalle cotidiano. El objetivo es establecer un diálogo entre los artistas, la población y el territorio, mostrando que cada mirada es única ante un mismo paisaje.
Las obras realizadas durante la jornada se expondrán posteriormente en los Paços do Concelho. Las inscripciones están abiertas hasta el 30 de septiembre y pueden formalizarse en el correo pedroricca@sapo.pt, donde también se ofrece información adicional.
Exponer para compartir
Ambas experiencias coinciden en la importancia de exponer el trabajo creativo. Desde la exposición colectiva de Ponte da Barca hasta las muestras de ‘The perfect year’ en el Casino de Girona, el Museo de Arte Contemporáneo de Vigo o Herculano, el arte busca siempre un público que lo complete.
En el caso de Lleó, la obra ha sufrido incluso una intervención accidental: un niño pintó sobre dos de los bloques durante su estancia en Italia, y el autor ha decidido mantenerlo. Esta anécdota refuerza la idea de que la pintura es un medio vivo, que admite la participación del espectador.
Así, el estudio de pintura se manifiesta tanto en la intimidad del taller como en el espacio público. La obra de Lluís Lleó y el encuentro de Ponte da Barca demuestran que la creación pictórica sigue evolucionando, adaptándose a nuevos formatos y contextos, pero siempre con la mirada puesta en el espectador. Ambas iniciativas, en definitiva, celebran el poder de la imagen y la necesidad de compartirla.
