El diseño de cocinas vive un momento de velocidades distintas. Por un lado, ferias como Espacio Cocina SICI, celebrada en Feria Valencia del 28 de septiembre al 1 de octubre, han mostrado propuestas de firmas como Delamora y Saitra. Por otro, empiezan a sonar con fuerza corrientes que miran a lo artesanal y herramientas de inteligencia artificial que prometen acelerar ciertas fases del proyecto. El sector busca equilibrar innovación, calidez y utilidad.
No hay una única dirección, pero sí un hilo común: la cocina quiere parecer menos un cuarto técnico y más una estancia habitable. Los acabados, la organización y la experiencia de uso pesan cada vez más. La personalización y el orden visual se han convertido en argumentos centrales para muchas cocinas de diseño para el hogar.
Espacio Cocina SICI: curvas y espacios integrados
La cita de Valencia se ha convertido en un escaparate para ver hacia dónde va el mobiliario de cocina. Delamora participó en el stand de Neolith junto a Miele, mientras que Saitra organizó su presencia como un recorrido por varios ambientes. En ambos casos, la idea de fondo era similar: suavizar formas y conectar la cocina con el resto de la casa.
Las aristas duras dejan paso a frentes redondeados, islas de geometría curva y soluciones que buscan continuidad visual. También gana terreno la mezcla de materiales, con maderas cálidas, porcelánicos de aspecto pétreo y acabados mates. Menos efecto modular y más sensación de conjunto.
Delamora: frentes que ocultan y materiales que se adaptan
El fabricante madrileño Delamora presentó puertas de ocultación capaces de esconder zonas de trabajo, almacenaje y equipamiento tras grandes frentes continuos. Cuando se abren, todo queda accesible; cuando se cierran, la arquitectura recupera el mando. Es una forma de orden visual sin renunciar a la funcionalidad.
La firma también mostró Alutekno, un sistema pensado para aplacar distintas superficies, como el porcelánico de Neolith. Esta solución amplía las posibilidades de personalización del mobiliario y permite explorar combinaciones de materiales. El mobiliario se adapta al proyecto, no al revés.
Otro de sus recursos fue la vitrina Lea en acabado Brunneis, con apertura tipo gola en el mismo tono. La combinación de claros y oscuros aporta profundidad y calidez, mientras que la iluminación interior realza los objetos expuestos. Un mueble auxiliar que puede convertirse en protagonista.
Saitra: cuatro ambientes para contar otra forma de habitar
Saitra planteó su espacio como una transición fluida entre la cocina y otras estancias. El primer ambiente puso el foco en la madera y en un mobiliario de contornos redondeados. Una composición mural con la veta alineada incorporó nuevas puertas y bastidores curvos para suavizar esquinas. La continuidad visual entre volúmenes era la clave.
En el centro, una hornacina enmarcada acogió la zona de trabajo, revestida con frentes porcelánicos de textura pétrea e integrada con electrodomésticos de alta gama. La isla de cocina multifuncional, de geometría redondeada, reforzó el carácter escultórico. En sus frentes horizontales apareció el tirador curvo Dowel, integrado sobre gola. Permite abrir módulos extraíbles sin romper la superficie.
La propuesta se completó con el tirador curvo Dorian, aplicado a puertas batientes horizontales y verticales. Con estos detalles, la firma quiso llamar la atención sobre el trabajo constructivo y sobre cómo los elementos funcionales pueden formar parte del diseño. Los tiradores dejan de ser un añadido.
El segundo ambiente se concibió como un refugio mediterráneo. Saitra presentó el color Café Latte en PET, un tono neutro y cálido con acabado mate para los frentes. Se combinó con el nuevo Champagne Rose del cajón V8 y con un alistonado vertical al fondo, creando un juego de luces y sombras. Una transición cromática suave y envolvente.
La isla central ganó protagonismo con una encimera de perfil pulido prolongada hacia una zona de mesa suspendida. La estructura descansaba sobre la pata Traian, formada por dos volúmenes geométricos superpuestos de madera maciza. La pieza subrayaba el valor del diseño de autor.
El tercer ambiente exploró texturas minerales y mezcla de acabados. Allí se presentó la puerta de madera Luga en tonalidad Roble 258, junto a la puerta lacada Ness. La composición incorporó el acabado V8 en tono Brown Óxido, que añadía matices metalizados. Al fondo, un gran arco curvo retroiluminado y revestido de mármol porcelánico se convirtió en uno de los elementos más reconocibles. Un recurso arquitectónico con mucha presencia.
El recorrido terminó en una zona Gourmet pensada para unir gastronomía y cultura del vino. El acceso quedaba oculto tras unas puertas pivotantes dobles integradas en el panelado continuo. Dentro, la iluminación tenue y los materiales definían una atmósfera reservada. Precisión técnica y sobriedad.
Allí se mostraron vitrinas suspendidas Sagara, con perfiles de aluminio negro ultrafinos e iluminación LED vertical. Los frentes en acabado bronce satinado, las encimeras porcelánicas de carácter mineral y los módulos de vinoteca climatizados integrados al ras completaban el espacio. La cristalería se exhibía como pieza de colección.
La zona Homing llevó ese lenguaje al resto de la vivienda. El aparador Munler, de contornos curvos y materialidad cuidada, fue uno de los elementos destacados. A su alrededor se dispusieron consolas de líneas suaves, librerías murales con zona de trabajo, armarios y vitrinas retroiluminadas con fondos porcelánicos. Los mismos criterios de diseño pueden extenderse a otras habitaciones.
La otra corriente: madera, piedra y aire rústico
Frente a las propuestas más contemporáneas, otra corriente gana espacio en las previsiones de interiorismo. Habla de cocinas que no sean solo lugares de trabajo, sino espacios para desayunar sin prisa, cocinar con producto de temporada, compartir sobremesa y bajar el ritmo. Se busca una sensación de hogar reconocible.
La madera natural aparece como gran protagonista. Lo que se lleva es mostrarla tal como es, con vetas visibles, matices y acabados mates que dejan apreciar la textura. El roble en tonos naturales es una de las opciones más citadas en las cocinas de madera natural, junto a otras maderas cálidas que dan profundidad sin oscurecer el conjunto. Menos barniz brillante y más aspecto orgánico.
Puede aparecer en frentes de armarios, baldas abiertas, mesas, islas o incluso en el techo. No hace falta usarla en todas partes. Una fórmula elegante consiste en combinar muebles de madera con paredes claras y una encimera de piedra, dejando que cada material tenga su espacio. El equilibrio importa más que la cantidad.
Las encimeras con vetas marcadas, las superficies de aspecto calizo y los revestimientos que recuerdan a la piedra encajan bien con esta estética. Sus variaciones de color y dibujo evitan que el espacio resulte plano. Una de las combinaciones más atractivas es la de madera natural con una encimera en tonos arena, beige, crema o gris cálido. El contraste equilibra calidez y presencia mineral.
También vuelven los azulejos artesanales. Durante años muchas cocinas optaron por superficies continuas y revestimientos discretos, pero el interés por los materiales con textura está devolviendo protagonismo a la cerámica tradicional. Para elegir los mejores, puedes consultar una guía completa de azulejos para cocinas. No hace falta revestir todas las paredes: un frente con azulejos pequeños, un salpicadero irregular o una zona de cocción enmarcada por piezas decorativas pueden transformar la estancia. La textura recupera terreno.
En cuanto al color, el blanco sigue teniendo su lugar, sobre todo en el diseño de cocinas pequeñas o con poca luz natural. Pero se amplía la paleta con tonos que evocan el paisaje y la tierra: verde oliva, verde salvia, arena, beige, piedra, crema y terracota. Son colores que aportan serenidad y calidez.
Las islas también cambian de enfoque. Ya no se entienden solo como grandes superficies de trabajo. Pueden funcionar como piezas de mobiliario con personalidad propia, con frentes de madera, patas que recuerdan a una mesa tradicional o una encimera de piedra. Incluso se puede recuperar una mesa de trabajo antigua y adaptarla, si su estructura y dimensiones lo permiten. Un elemento con encanto y memoria.
La inteligencia artificial entra en el estudio de diseño
La inteligencia artificial también está entrando en el diseño de cocinas. En Cocinas Río, algunas herramientas ya forman parte del día a día, sobre todo en visualización y primeras propuestas. Esto confirma cómo la IA se abre paso en el interiorismo. Eso sí, el proceso sigue dependiendo del criterio de las personas que llevan años diseñando cocinas. La tecnología acelera, pero no sustituye el oficio.
Pedro Baños, CEO de Cocinas Río, explica que estas herramientas cambian el ritmo de trabajo, pero no la parte central: ayudar al cliente a imaginarse cómo vivirá su cocina. Antes, mostrar dos estilos distintos podía llevar días de renders; ahora se pueden enseñar varias direcciones en la misma reunión. Eso permite afinar el gusto desde el principio.
En la fase técnica, algunas herramientas permiten probar distribuciones sobre un mismo plano y detectar problemas de circulación o aprovechamiento del espacio. El software avisa rápido si una distribución no funciona, pero decidir qué opción encaja con una familia concreta sigue siendo una tarea humana. La máquina ayuda; la decisión final es personal.
Hay partes del proceso que todavía se resisten a la automatización. Entender lo que un cliente quiere decir cuando describe su cocina con palabras vagas, detectar necesidades que ni ha verbalizado o ajustar un proyecto a un presupuesto sin perder calidad son cuestiones que ninguna herramienta resuelve por sí sola. Traducir ideas a soluciones concretas sigue siendo complejo.
De cara al futuro, es probable que estas herramientas se integren en más fases, especialmente en visualización y cálculo técnico. Pero en un sector donde cada proyecto responde a necesidades muy personales, el trato directo con el cliente parece difícil de reemplazar. Escuchar bien seguirá siendo la base.
Entre frentes que se ocultan, curvas que suavizan el mobiliario, maderas que recuperan protagonismo y programas que agilizan las primeras ideas, el diseño de cocinas avanza hacia un modelo híbrido. Lo visto en Espacio Cocina SICI, las previsiones más rústicas y la experiencia de estudios como Cocinas Río apuntan en direcciones distintas, pero coinciden en una cosa: la cocina se diseña cada vez más pensando en cómo se vive. Delamora, Saitra y Cocinas Río son solo algunas pistas de hacia dónde puede ir el sector.
