Día Mundial de la Serpiente: desmontando mitos y reivindicando su papel ecológico

Cada 16 de julio se conmemora el Día Mundial de la Serpiente, una fecha que busca promover el conocimiento y la conservación de uno de los grupos de reptiles más incomprendidos del planeta. La jornada invita a reflexionar sobre el papel ecológico que desempeñan estos animales, a combatir los prejuicios que los rodean y a fomentar su protección frente a las crecientes amenazas que afectan a sus hábitats.
En España, la efeméride cobra especial relevancia gracias al trabajo de biólogos, conservacionistas y centros de divulgación que se esfuerzan por desterrar mitos y mostrar la verdadera naturaleza de las serpientes. Desde la Universidad de Santiago de Compostela hasta los zoos de la Costa del Sol, la comunidad científica y educativa se une para recordar que estos reptiles son esenciales para el equilibrio de los ecosistemas.
Un papel clave en los ecosistemas
Las serpientes son depredadoras que controlan poblaciones de roedores, anfibios y otros pequeños vertebrados, lo que contribuye a evitar plagas en cultivos y a mantener la salud de los hábitats naturales. Al mismo tiempo, forman parte de la cadena alimentaria como presas de aves rapaces y mamíferos, por lo que su desaparición tendría consecuencias en cascada sobre numerosas especies. Los especialistas destacan que la presencia de serpientes suele ser un indicador de ambientes saludables y biodiversos.

En todo el mundo se conocen más de 4.000 especies de serpientes, distribuidas en todos los continentes excepto la Antártida. Solo una pequeña proporción posee venenos capaces de representar un peligro significativo para los seres humanos, y aun esas especies evitan el contacto con las personas y solo atacan en defensa propia. La mayoría de las mordeduras ocurren cuando el animal se siente amenazado o es pisado accidentalmente.
Mitos y temores que persisten
A lo largo de la historia, las serpientes han sido rodeadas de simbolismos y leyendas que han alimentado su mala reputación. En muchas culturas se les asocia con el peligro o el engaño, mientras que en otras simbolizan la sabiduría y la renovación, llegando incluso a preguntarse qué significa soñar con serpientes en el plano psicológico. Sin embargo, los expertos insisten en que la mayoría de las creencias populares carecen de fundamento: las serpientes no persiguen a las personas, no hipnotizan ni buscan leche, y su visión nocturna es mejor que la de muchos otros animales.
El herpetólogo Fernando Martínez-Freiría, de la Universidad de Santiago de Compostela, lamenta que todavía persista la idea de que «la serpiente buena es la que está muerta». Esta percepción, señala, es errónea y perjudicial, ya que estos reptiles forman parte del patrimonio natural y son imprescindibles para el funcionamiento de los ecosistemas. La desinformación lleva a muchas personas a matar serpientes incluso cuando no representan una amenaza.
Especies en España y amenazas para su conservación
España alberga 16 especies de serpientes en España, dos de las cuales figuran como vulnerables en la Lista Roja de la UICN: la víbora hocicuda (Vipera latastei), la más extendida de la Península Ibérica, y la víbora áspid (Vipera aspis), presente en el noreste peninsular y los Pirineos. Ambas están protegidas por la normativa europea a través del Convenio de Berna y la Directiva Hábitats. Además, la víbora de Seoane (Vipera seoanei), distribuida por el norte peninsular, está catalogada como casi amenazada y requiere un seguimiento constante.
Entre las principales amenazas que afrontan estos reptiles se encuentran la pérdida y fragmentación de sus hábitats debido a la expansión urbana, la intensificación agrícola y la construcción de infraestructuras. A esto se suma el impacto del cambio climático, que altera las temperaturas y la disponibilidad de humedad de las que dependen al ser animales ectotermos. La persecución directa y el tráfico ilegal de fauna también ponen en riesgo a las especies más llamativas.
Divulgación y conservación desde los zoos malagueños
Centros como Selwo Aventura en Estepona y Selwo Marina en Benalmádena (Málaga) se suman cada día a la divulgación del conocimiento sobre las serpientes. En Selwo Aventura se pueden encontrar ejemplares como la pitón birmana, la pitón de Seba, la boa cubana, la pitón real y la serpiente de maíz, y se realizan charlas educativas centradas exclusivamente en estos reptiles. En Selwo Marina, la zona de Amazonía cuenta con la falsa coral y dos tipos de boas: la boa esmeralda y la boa de Cuba, especie endémica que ayuda a controlar la población de la jutía cubana.
Estas actividades desmontan muchas ideas preconcebidas y muestran la diversidad de comportamientos y adaptaciones de las serpientes. Los educadores explican que, sean venenosas o no, su alimentación se basa en insectos u otros animales, y que su función como depredadoras es clave para evitar plagas. También se aborda cómo la cultura popular ha estigmatizado a estos animales, hasta el punto de que una de las acepciones de «víbora» en el diccionario es «persona con malas intenciones».
La ciencia y el futuro de las serpientes
Más allá de su importancia ecológica, las serpientes han realizado un valioso aporte a la medicina. Algunos componentes de sus venenos han permitido desarrollar medicamentos para tratar enfermedades cardiovasculares y trastornos de la coagulación. El estudio de estos animales continúa ofreciendo información de gran interés para la biología, la farmacología y la conservación de la fauna silvestre.
A escala mundial, la UICN ha evaluado 3.514 especies de serpientes, de las de que 422 están amenazadas de extinción, concentradas principalmente en el sur de Asia, Sudamérica y el Caribe. En Europa, cinco especies se encuentran en alguna categoría de amenaza. Los expertos coinciden en que mejorar el conocimiento social sobre estos reptiles resulta fundamental para garantizar su conservación y asegurar la continuidad de unas especies cuya función ecológica es difícilmente sustituible.
Proteger a las serpientes significa también cuidar los ecosistemas de los que depende la vida de innumerables especies, incluida la del ser humano. Conocerlas, respetarlas y preservar sus hábitats es una forma de contribuir a un ambiente más sano y equilibrado para todos.

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