Desabastecimiento de terapias hormonales para la menopausia en España

Desde hace meses, conseguir ciertos medicamentos para la menopausia se ha convertido en una odisea para muchas mujeres en España. La falta de tratamientos hormonales sustitutivos ha provocado que pacientes de todo el país recorran varias farmacias en busca de su medicación habitual, sin éxito en numerosas ocasiones. La situación, lejos de resolverse, se ha extendido a distintos fármacos y ha generado una creciente preocupación entre usuarias y profesionales sanitarios.
El problema no es menor: se calcula que alrededor de 400.000 mujeres en España siguen alguna terapia hormonal para aliviar los síntomas de la menopausia. Además, estos tratamientos también se emplean en casos de salud de los ovarios y fallos ováricos, extirpación de ovarios o mujeres trans. La interrupción de la terapia puede hacer reaparecer síntomas que estaban controlados y, en según qué circunstancias, entrañar riesgos para la salud.
El desabastecimiento de Lenzetto y otros fármacos

Uno de los medicamentos más afectados es Lenzetto, un espray transdérmico de estradiol que se aplica sobre la piel y está financiado por el Sistema Nacional de Salud. Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), este fármaco arrastra problemas de suministro desde principios de año, con especial incidencia a partir de marzo. La causa parece estar en un fallo del dispositivo difusor más que en el principio activo, según apuntan desde el sector farmacéutico. La previsión oficial es que el suministro empiece a reanudarse en noviembre, aunque la normalización completa no llegaría hasta 2027.
La escasez de Lenzetto ha tenido un efecto dominó sobre otras alternativas. Al no encontrar el espray, muchas pacientes han recurrido a parches como Evopad o Estradot, o a geles como Oestraclin, lo que ha tensionado también su disponibilidad. Evopad, el único parche financiado, ha sufrido restricciones y su vuelta al mercado se ha anunciado para la semana del 5 de octubre en algunos canales, aunque no en todas las farmacias. Además, desde julio y hasta el 30 de noviembre falta Bijuva, una combinación oral de estradiol y progesterona, por la suspensión de su fabricación y comercialización. Otro fármaco, Climodien, ha dejado de venderse a nivel mundial a petición del laboratorio, aunque su impacto es menor porque existen alternativas con estrógenos y progestágenos.
Consecuencias para las pacientes y alternativas

Para muchas mujeres, cambiar de tratamiento no es tan sencillo como pasar de un genérico a otro. Cada persona responde de forma distinta a las hormonas y una misma fórmula puede tener efectos diferentes según el organismo. Como explica Jesús Presa, secretario de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), la retirada brusca de la terapia «es muy peligrosa: afecta gravemente la calidad de vida e incluso puede aumentar el riesgo cardiovascular». Además, dejar y retomar el tratamiento en poco tiempo conlleva un riesgo trombótico añadido.
Los síntomas que la terapia hormonal ayuda a mitigar son variados: sofocos, sudores nocturnos, insomnio, fatiga, niebla mental, pérdida de concentración, sequedad vaginal, irritación o dolor durante las relaciones sexuales. Sin el tratamiento, estos problemas pueden reaparecer y mermar la vida diaria y laboral de las afectadas. Rebeca Martín, una paciente de 49 años, relata que ha llegado a engordar más de doce kilos sin cambiar su dieta y que sufría migrañas continuas que no se quitaban ni con medicación. Ella inició una recogida de firmas en Change.org que ya supera las 25.000 adhesiones para exigir soluciones.
Mientras tanto, los médicos buscan alternativas caso por caso. La ginecóloga Romina Castagno, de Dexeus Mujer, señala que reciben «una veintena de llamadas al día de pacientes preocupadas» y recuerda que «no hay que suspender ni cambiar el tratamiento por cuenta propia». Entre las opciones están el gel de estradiol, distintos parches, pastillas orales e incluso plantas medicinales y fórmulas magistrales, aunque no todas están financiadas. La vía transdérmica tiene la ventaja de evitar el primer paso por el hígado y lograr un efecto similar con dosis más bajas que la vía oral, lo que la hace preferible en muchos casos.
Medidas adoptadas y perspectivas

Ante la gravedad de la situación, la Generalitat de Cataluña ha anunciado que dará un mes a las farmacéuticas y al sistema de distribución para normalizar el suministro de Lenzetto. Si no lo consiguen, permitirá a las farmacias catalanas elaborar fórmulas magistrales de estradiol, principalmente en forma de cremas o soluciones transdérmicas, siempre bajo prescripción médica. La medida, aplaudida por el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona, busca garantizar el acceso al principio activo mientras persista el problema industrial. No obstante, expertos como Jesús Presa advierten que «una formulación magistral puede servir en un momento puntual, pero no debería ser el tratamiento habitual» porque puede crear errores de dosificación y no todas las boticas están preparadas.
La AEEM ha mantenido reuniones con la Aemps para pedir información de primera mano y una comunicación más ágil. La agencia asegura que está haciendo un seguimiento continuo y que existen alternativas para todos los pacientes, aunque desde la asociación insisten en que no siempre son equivalentes ni fáciles de conseguir. Las causas del desabastecimiento no están del todo claras: se apunta a una combinación de aumento de la demanda, limitaciones en la capacidad productiva y diferencias de precio entre mercados europeos, que podrían favorecer la exportación. En España, estos medicamentos tienen un coste más bajo que en otros países, lo que tensiona el suministro.
Las mujeres trans también se ven afectadas, ya que los estrógenos forman parte de sus tratamientos hormonales. La interrupción puede provocar síntomas de deprivación hormonal y, si se prolonga, cambios físicos o psicológicos. En estos casos, las dosis pueden ser más altas y la vía transdérmica puede asociarse a un menor riesgo de efectos secundarios cardiovasculares en comparación con la oral.

A pesar de las promesas de normalización, la incertidumbre sigue planeando sobre las pacientes. Muchas temen que, cuando se les acaben las pocas cajas que les quedan, vuelvan a encontrarse mal. La situación ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar la comunicación entre administración, laboratorios y profesionales sanitarios, así como de garantizar un acceso equitativo y continuado a tratamientos que, para muchas mujeres, son imprescindibles para mantener su calidad de vida. La menopausia no es una moda ni un capricho: es una etapa que requiere atención sanitaria adecuada y soluciones reales.

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