La Casa Sassi ocupa un terreno doble, delimitado, al fondo, por un remanente de bosque nativo, en un condominio residencial de Caxias do Sul, en la Serra Gaúcha. La generosa dimensión del lote permitió una implantación centralizada, con la residencia alejada de los límites laterales y las principales aberturas orientadas hacia el paisaje natural.
